domingo, 12 de diciembre de 2010

A favor del voto obligatorio

En España, que existe un sentimiento arraigadísimo de la Libertad en su vertiente positiva, y que está muy desarraigado el sentido de la responsabilidad que se deriba de aquélla, suena para cualquiera un poco violenta la idea de establecer la obligación de acudir a votar el día de las elecciones. Sin embargo, otros países no necesariamente más avanzados que el nuestro lo toman como algo perfectamente normal. Claro que lo deseable sería que todos fuesen a votar sin tener que obligar a nadie, pero eso nunca ocurrirá (ni ocurrirá, dicho sea de paso, esto por lo que yo ahora escribo: en tanto que no favorece al PP ni, en alguna medida, al PSOE).

Prácticamente no se me ocurren razones por las cuáles esté mal obligar. Habrá quien diga que va contra la libertad ideológica, o simplemente contra la libertad "en general". Pero nadie se queja por pagar impuestos (a parte de por el hecho de tener que pagarlos), o de otras obligaciones que damos por buenas en un Estado que nos da pero también nos exige.

Basta de escapar de la responsabilidad que el ciudadano tiene como tal. Sólo quien no esté contento con la democracia representativa tiene una razón de verdad para no votar. El resto debe estar vinculado por el deber como ciudadano, derecho y deber, más bien, por el que las instituciones que nos gobiernen (en teoría, claro) sean elegidas por uno mismo.

Y si no le gusta a alguien la carta de partidos políticos que concurren (de forma efectiva, o sea, dos), siempre queda votar en blanco o poner en la papeleta que te cagas en la puta madre de ZP o de Rajoy. Son soluciones legítimas. Pero en domingo, en el colegio electoral.

martes, 16 de noviembre de 2010

Más sociedad civil

La foto muestra eso en lo que la antigua plaza de San Telmo se va a convertir. Unos muros de no sé qué material y motas negras con unas escaleras para subir a Urgull. En plano más cercano, unas vallas de seguridad con pintadas coloridas sobre Donosti que aparentan ser de malotes, pero que en realidad van con el diseño [la gran estrategia del capitalismo para neutralizar a la disidencia]. Un poco más cerca, la inscripción que me interesa: DONOSTIA EZ DAGO SALGAI. DONOSTIA NO ESTÁ EN VENTA.
En realidad sí lo está, y si no, mirad la puta mierda de la que os hablaba al comienzo del texto. Sin embargo, afortunadamente todavía hay quien se queja, aunque sea dejando claro con spray que están siendo conscientes de lo que desde un despacho se está cometiendo. Da asco que los señores con corbata dejen el gusto de lado a la hora de decidir cómo decorar la ciudad. Y así todo.
Así que hacer ruido está bien: sospecho que haciendo pintadas y quemando cajeros se consigue llamar la atención de forma más efectiva que poniendo una queja en el Ayuntamiento. Otra cosa es que la petición termine igualmente en la basura. Ojo, que no hace falta quemar un contáiner cada vez que a alguien no le guste algo, pero me tranquiliza pensar que todavía la gente se mueve más que en otros sitios para reclamar lo que considera propio. Eso es más democrático que cualquier ley.

viernes, 29 de octubre de 2010

#RobinHood

El otro día vi uno de los bodrios del irregular Ridley Scott (que por cada peli buena hace dos malas, no como su hermano Tony, que clava todas en el género del buen cine de entretenimiento), y reparé en una tontería: La película nos muestra cómo, mientras Robin está en alguna parte haciendo el bien, su padrino Sir Robert Loxley (personaje que interpretó Max Von Sydow porque Richard Harris lleva muerto algunos años) es asesinado, pero también arrasan el condado, matan mujeres y niños, queman el granero y cualquier cosa que se pueda imaginar.
Cuando Robin entierra a Loxley y regresa al "campo de batalla", algún secundario que lleva sin verlo varios días le pide noticias, y éste le contesta: Loxley ha muerto. Y ya está, al bollo, a la guerra.

Hoy abres el Twitter y cualquiera te cuenta cualquier cosa. Lo peor es que nos gusta.

lunes, 4 de octubre de 2010

Titulares y cortinas de humo

Por lo visto, han dado una buena paliza a dos ETArras para que confiesen. Bueno, a lo mejor no les han pegado, a lo mejor sólo les han hecho un poco de maltrato psicológico, o a lo mejor simplemente les han ofrecido ekis. El caso es que han reconocido que se entrenaron en Venezuela. Pero, che, no cualquier Venezuela, según El País, es "la Venezuela de Chávez".
"La prueba definitiva del paso de ETA por la Venezuela de Chávez"
"El gobierno de Chávez ignora la declaración de los etarras detenidos"

Y un poco más abajo, un poco más de historieta de coraje minero.

El Mundo, un poco más cauteloso (sin que sirva de precedente):
"Caracas resta 'credibilidad' a los dos etarras y niega vínculos con la banda"

Y justo después, sigue la cobertura a la "derrota de Zapatero/Trini" frente a Gómez.

En el Público, titular casi idéntico y después arremete contra Díaz Ferrán, el pobre.

Y ahora, al grano:
Al grupo PRISA se le ha olvidado ya lo de las primarias, y se ha apresurado a buscar nuevos titulares para echar hacia abajo la noticia del día que, por lo demás, considero un más que factible (y efectivo, además) montaje. Y al grupo de El Mundo que ni conozco ni voy a buscar, le da por apretar bien fuerte en la herida, como está mandado (y es lícito, por qué no) en ese oficio. Lo que más me chirría es la sucia forma que a los primeros les ha venido a la cabeza para tapar agujeros internos: la única parcela del gobierno que aún goza de algo de confianza (interior) más la amenaza de Chávez y sus terroristas; un intento más propio de publicidad norteamericana de la administración Bush.
No sabía qué era lo que me chirriaba de todo eso de El País hasta que los titulares se han ido sucediendo en la misma línea y con el mismo intento de conectar unas cosas y otras. Coño, pongamos, en el peor de los casos, que Chávez es proetarra. ¿Qué? ¿Es eso un escándalo pero da igual que si Mayor Oreja dice abiertamente que no condenará el Franquismo?

A lo mejor alguno puede criticarme no haber leído (por lo que digo) más que los titulares, y mi atrevimiento al hablar de un contenido que a lo mejor no es exactamente el que éstos indican. Y es cierto, no he leído más que eso, y a menudos los titulares no dan la información "verdadera", pero ése no es mi problema, es de ellos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Nuevas razones para ejecutar a altos porcentajes de la clase política

Como ya sabéis todos, ahora los correbous catalanes están blindados, o sea, que en Cataluña se prohíbe matar toros pero no maltratarlos. Salvo catorce juiciosos parlamentarios (dos socialistas, aunque sea...) y cinco abstencionistas, el resto ha votado a favor del blindaje institucional. ¿Cómo? ¿¿Qué?? Pues sí, todos aquellos que desacreditaban la ley de prohibición por ser creada con fines partidistas, pueden hoy verificar su postura porque la clase política catalana es igual de mierdosa que en el resto del país. El argumento empleado por los hipócritas, según El País, ha sido el del valor cultural (atención, atención) de los correbous en toda la zona, cuando en el caso de las corridas el argumento cultural (español) quedaba de lado en favor de la postura animalista.

Voy a empezar a buscar 150.000 firmas para proponer en el parlamento catalán la ejecución de su clase política.

domingo, 19 de septiembre de 2010

El gran carnaval

En 1951, Billy Wilder estrenó la peli "Ace in the Hole", traducida al español con el título de ahí arriba. Resumiendo, la cosa va de un periodista que encuentra en un poblacho la oportunidad para relanzar su carrera, haciéndose dueño de la exclusiva de una tragedia humana (tragedia por ser individual y no colectiva, lo cual lo convertiría en estadística, como dijo aquél): un hombre queda atrapado en una cueva tras un desprendimiento, y puede ser rescatado pero el periodista (Kirk Douglas) tratará de lentificar el proceso de tal forma que la exclusiva pueda ser exprimida como dios manda.
La idea llevaba rondando mi cabeza hace semanas, pero cuando hace unos minutos he visto el artículo, en El País, titulado "retrato, uno a uno, de los 33 mineros atrapados bajo tierra" me ha quedado completamente claro. Normalmente esto sólo sería un acontecimiento a pequeña escala, una noticia de éstas que ocupan un párrafo. Pero algunos periodistas hábiles han debido de darse cuenta del filón que esto suponía: 33 mineros buscando no sé qué en una mina, y resulta que el material más preciado que está ahí abajo son ellos mismos. Treinta y tres tragedias, cada una por separado (todas juntas, una mierda), que serán además treinta y tres triunfos de la humanidad y su coraje sobre no sé qué elemento de la naturaleza, porque, eso también lo saben los periodistas, las noticias amables venden mucho mejor. A los de "¡Viven!" (y a los mineros, por lo visto) les hacen una peli, a los del Kursk les dan por el culo.

No os cuento el final de "Ace in the Hole", merece la pena ver la película entera.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Están ahí

Nadie, por mucho cinismo que gaste, puede negar la empinada cuesta de moralidad por la que baja el Ser Humano, sin frenos. Que haya egoísmo e individualismo (capitalismo) agresivo se toma como condición humana que, de tan natural, no debemos siquiera evitarla. La posición esa a cuatro patas en la que se haya buen porcentaje de la población trabajadora, con los pantalones bajados esperando a que el patrón les dé por el culo, se antoja tan difícil de afrontar (individualmente pensado, como es natural) que es mejor pensar en seguir tragando, no vaya a ser que una queja termine con el puesto de trabajo. Y la tele basura. Millones de personas viendo mierda por la tele: a mi padre he tenido que ponerle una peli para que no se quedase apalancado tirando el rato.

El reconocimiento de estos males trae de la mano su propia disculpa, y su salvoconducto para seguir cada uno en su pozo. Y me dicen: ya, pero es que no hay nada que hacer. Y yo digo: pues entonces sería mejor acabar con el mundo.

Pero entonces veo que, al menos, no soy el único que siente así. El mundo está lleno de optimistas bien informados. Están ahí (hasta Saramago, sí). Lo que cada uno pueda hacer algo será frente a tanta decadencia.